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Las tendencias en el mundo educativo nos empujan a adoptar nuevas maneras de hacer y de evaluar. Una de las metodologías que implementamos actualmente en las aulas de la escuela Monlau es el trabajo por proyectos.

Hoy en día es un gran reto que los alumnos se impliquen y se motiven para trabajar en la escuela.

El trabajo por proyectos ayuda a los alumnos a mejorar el desarrollo de sus capacidades sociales, emocionales y técnicas. Y lo más importante, favorece un aprendizaje significativo, por eso trabajar por proyectos aporta muchas ventajas.

Intervienen seis fases:

1. Planteamiento de la situación mediante un elemento que motiva a la acción y a la comprensión de la situación. Nos planteamos un reto que tenemos que conseguir con éxito.
2. Revisión de que sabemos y que más necesitamos saber para poder planificar y organizar las acciones que tendremos que hacer.
3. Investigación: esta es la fase donde encontraremos la información, de descubrimiento, de experimentación, de conexiones, de relaciones y de construcción de sentidos.
4. Síntesis de todo el que se ha ido descubriendo y aprendiz.
5. Transferencia de los aprendizajes en la vida real.
6. Solución del reto planteado y, por lo tanto, creación de un resultado final.

Con el guiaje del docente y el trabajo cooperativo con los compañeros y las compañeras, cada niño y cada niña aprende descubriendo y participa activamente en los procesos cognitivos de cada fase del proyecto.

Haciendo así que la educación adquiera un conocimiento flexible, práctico y de fácil adaptabilidad a cualquier reto que se los presente.

El trabajo por proyectos potencia que los alumnos desarrollen habilidades y destrezas que les serán muy útiles para adaptarse el día de mañana en la sociedad y les permitirá ser personas capaces de dar respuestas a los retos que se les planteen.


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