Erasmus+ en Budapest ha sido la nueva experiencia internacional de la docente de Monlau ESOBAT Irene Espriu. Este verano, ha participado en una formación sobre inteligencia artificial, aprendizaje experiencial y nuevas metodologías educativas.
El curso, titulado AI-Powered Experiential Learning in Budapest through History, Culture and Nature, fue impartido por Viktor Koch en Babilon Erasmus Academy.
La formación combinó inteligencia artificial, patrimonio, cultura y actividades en diferentes espacios de la ciudad. Durante unos días, Budapest se convirtió en una extensión del aula.
El Castle District, Matthias Church, Fisherman’s Bastion, el Museum of Ethnography, el Museum of Fine Arts, Margaret Island y los puentes sobre el Danubio fueron algunos de los escenarios visitados. En ellos, Irene pudo investigar, observar, experimentar y crear.
Más allá de las herramientas trabajadas, esta experiencia le permitió reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en educación. Para Irene, la IA no debe sustituir el pensamiento. Al contrario, puede ayudar a crear experiencias de aprendizaje más significativas, críticas y humanas.
Una experiencia Erasmus+ sobre innovación educativa
El curso mostró cómo integrar la inteligencia artificial y las herramientas digitales en propuestas de aprendizaje experiencial.
Durante la formación, los participantes trabajaron con recursos como ChatGPT, Gemini, Google Lens, Canva, GooseChase o Suno. Todas estas herramientas se aplicaron en contextos reales y vinculados al entorno.
Sin embargo, Irene destaca que el aprendizaje más importante no fue descubrir nuevas herramientas. Lo más valioso fue reflexionar sobre cómo y por qué utilizarlas en el aula.
Esta mirada docente es clave. Permite usar la inteligencia artificial con sentido pedagógico y evitar que la tecnología sea un fin en sí misma.
Budapest como extensión del aula
Uno de los elementos más enriquecedores de esta experiencia fue el uso de la ciudad como espacio de aprendizaje.
Budapest se convirtió en un aula abierta, donde la historia, la cultura, la arquitectura y la naturaleza sirvieron como punto de partida para investigar y generar conocimiento. Esta metodología permitió conectar los contenidos con la observación directa, el trabajo en equipo y la interpretación del entorno.
El aprendizaje experiencial parte precisamente de esta idea: aprender a partir de la experiencia, del contacto con la realidad y de la reflexión posterior. En este caso, cada espacio visitado se transformó en una oportunidad para formular preguntas, analizar información y crear nuevas propuestas educativas.
De esta forma, el curso demostró cómo el entorno puede convertirse en un recurso pedagógico de gran valor cuando se combina con una mirada docente intencionada y con herramientas que amplían las posibilidades de exploración.




Inteligencia artificial en el aula: más allá de la herramienta
La inteligencia artificial plantea nuevas preguntas para la educación.
Hoy, un alumno puede obtener una respuesta, generar un texto o crear una imagen en pocos segundos. Por eso, el reto docente ya no consiste solo en enseñar a encontrar respuestas.
Cada vez es más importante ayudar al alumnado a formular buenas preguntas, contrastar información, detectar errores y sesgos, argumentar y construir criterio propio.
En este contexto, el papel del profesor no pierde importancia. Al contrario, se vuelve todavía más necesario.
La tecnología puede facilitar información y abrir nuevas posibilidades creativas. Sin embargo, el docente sigue siendo quien diseña experiencias significativas, despierta la curiosidad y acompaña el aprendizaje.
Una actividad para mirar con más atención
Una de las experiencias más significativas del curso tuvo lugar en el Museum of Fine Arts, donde se utilizó la herramienta GooseChase para desarrollar una actividad basada en misiones, observación e imágenes modificadas con inteligencia artificial.
Los participantes debían localizar obras, observar detalles, comparar imágenes, discutir en equipo y tomar decisiones. En este caso, la tecnología tenía sentido porque no sustituía la experiencia, sino que ayudaba a mirar con más atención.
Esta actividad resume una de las grandes ideas que Irene Espriu se lleva de la formación:
experiencia → curiosidad → pregunta → investigación → pensamiento → creación
La inteligencia artificial puede acompañar este recorrido, enriquecerlo y abrir nuevas posibilidades. Sin embargo, no debería sustituir el proceso de observación, reflexión y construcción de significado que forma parte del aprendizaje profundo.
Educar en la era de la inteligencia artificial
La experiencia Erasmus+ en Budapest permitió abrir nuevas preguntas sobre el futuro de la educación y sobre el papel de la inteligencia artificial en el aula.
Educar en la era de la IA no significa competir con aquello que una máquina puede hacer. Más bien implica reforzar precisamente aquello que nos hace humanos: la curiosidad, el criterio, la creatividad, la capacidad de relacionar ideas, la comunicación, la colaboración y el pensamiento crítico.
Estas competencias son esenciales para que el alumnado no sea únicamente consumidor de información, sino protagonista activo de su aprendizaje.
Desde esta perspectiva, la tecnología puede convertirse en una aliada cuando se integra con sentido, con objetivos claros y con una mirada educativa centrada en el desarrollo integral del alumnado.
Una experiencia internacional con impacto en el aula
La participación de Irene Espriu en esta formación Erasmus+ refuerza el compromiso de Monlau ESOBAT con la innovación educativa. También muestra la importancia de la formación continua del profesorado y de las experiencias internacionales.
Irene vuelve de Budapest con herramientas, recursos e ideas aplicables al aula. Pero, sobre todo, vuelve con nuevas preguntas pedagógicas.
Educar en la era de la inteligencia artificial no consiste solo en aprender a utilizar nuevas tecnologías. También implica acompañar al alumnado para que piense mejor, pregunte mejor y construya criterio propio.
Como ella misma destaca tras esta experiencia:
“Quizás educar en la era de la inteligencia artificial no consistirá en competir con aquello que una máquina puede hacer, sino en reforzar precisamente aquello que nos hace humanos: la curiosidad, el criterio, la creatividad, la capacidad de relacionar ideas, la comunicación, la colaboración y el pensamiento crítico.”
Esta es una de las reflexiones más valiosas que Irene se lleva de Budapest. Y ahora podrá trasladarla a su práctica docente en Monlau ESOBAT.