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¿Sabías que no hay nada más potente que una historia?

Desde los inicios de la humanidad hasta hoy en día, si hay una cosa que nos ha fascinado siempre como especie, son las historias.

En el siglo XXI nos encontramos ante el consumidor/a más complejo de todos los tiempos, difícil de sorprender, ultra informado y poderoso, gracias a internet y el poder de las redes sociales. Aunque, si hay algo en lo que el ser humano del siglo XXI no ha cambiado respecto al ser humano de la edad media, es en el poder que tienen sobre él las historias.

El marketing sabe de esa “debilidad” de las personas por las historias con las que puede empatizar o verse reflejado.

Según el neuro economista Paul Zack las buenas historias provocan en nuestro cerebro muchas reacciones, siendo de las más destacables la segregación de dopamina que facilita el recuerdo, cortisol que activa nuestra atención y las neuronas espejo más la oxitocina que activan la empatía. Todos recordamos algún momento emocionante de alguna película, obra de teatro o libro con el que nos hemos sentido identificados.

El arte del storytelling es el que nos ayuda a crear marcas con historia, aquellas marcas que consiguen crear huella en los consumidores/as tan impermeables a otro tipo de acciones para generar un vínculo entre ambos. Nada como el poder de una buena historia de marca con la que nos sintamos identificados, de hecho, según diversos estudios, un 60% de los consumidores está dispuesto a pagar más por marcas con las que se sienten identificados.

Es por ello por lo que buscamos dar herramientas y potenciar la creatividad de nuestro alumnado para crear historias que enamoren a su público objetivo, convirtiéndolos en trovadores del siglo XXI, en potenciales creadores de lovebrands. Este es uno de los objetivos que buscamos trabajar y consolidar en nuestro CFGS de Publicidad y Marketing de manera transversal entre diferentes asignaturas del ciclo

¿Conocemos realmente a nuestro consumidor? ¿Mi propuesta está adaptada a él? O tal vez, ¿le estoy pidiendo al consumidor que se adapte a mi propuesta?

La primera pregunta, es la que nos deberíamos hacer cuando nos planteamos lanzar una nueva idea de negocio o un producto, o, por lo menos, es lo que nos dicen varios estudios sobre los principales motivos de fracaso de startups e innovaciones de productos de gran consumo.

Según el estudio “The Top 20 reasons why startups fail” de la consultora CB insights, el 42% de las startups que cierran, lo hacen porque no están cubriendo una necesidad de mercado, mientras un 17% lo hacen porque el producto no gusta al consumidor.

En el caso de los productos de gran consumo, según el estudio “Innovación rompedora” de la consultora Nielsen, “el 76% de los productos innovadores en gran consumo son retirados tras su primer año de existencia de las estanterías”. Esto sucede por no resolver una necesidad o frustración del consumidor actual, que además es el más exigente y complejo de la historia.

Estos factores muestran un proceso de investigación insuficiente o mal enfocado. La investigación debe permitirnos llegar a conocer a nuestros consumidores potenciales mejor que a nosotros mismos.

Esto nos ayudará a no caer en propuestas para mercados saturados en el cual seremos un pequeño pez rodeado de tiburones, sino plantearnos encontrar nuestro propio “océano azul” por explotar en el mercado, así como crear propuestas atractivas adaptadas a las necesidades reales de nuestro consumidor objetivo.

Tratar de concienciar a nuestros alumnos de Marketing y Publicidad en la importancia de reducir la incertidumbre a través de la investigación comercial, mediante el desarrollo de proyectos de investigación a través de la creación de productos innovadores desde la fase inicial hasta el informe final en el aula, es la manera que tenemos de acercarlos al mundo real y enseñarles herramientas para que el pez pequeño esté preparado para saltar de la pecera y sorprender a los tiburones.

Carlos Díaz

Profesor del Ciclo Superior de Marketing y Publicidad

En Monlau en el ciclo superior de marketing y publicidad trabajamos con las mesas en forma de T.

Principalmente la idea es que esta forma de trabajar promueva el trabajo en equipo y el trabajo cooperativo, es una manera para que los alumnos tengan facilidad a la hora de compartir información.

Actualmente tenemos 60 alumnos divididos en dos aulas de 30 alumnos, en cada aula encontramos 8 espacios en forma de T para poder trabajar en grupo.

La idea es que compartir pantallas, contenido y girarlas mejore el rendimiento de los alumnos.

Por ejemplo: Actualmente estamos trabajando proyectos de Branding y redes sociales donde los alumnos deben de aprender a compartir ideas y metodologías, colores y herramientas, con esta metodología fomentamos la forma de entender que no todos pensamos igual, pero si que todas las ideas, por descabelladas que parezcan, son válidas. Si no permitimos esto en creatividad, si bloqueamos esta manera de entender no podemos animar a nuestros alumnos a tener una mente abierta. Desde el punto de vista de los profesores del área de marketing y publicidad creemos que las mejores ideas salen de las mentes más creativas, y no queremos limitar a nuestros alumnos si no motivarlos a que mañana crezcan como profesionales creativos y sin límites, jóvenes con ganas de entender el mundo en el que vivimos.

Cada persona crea un recorrido durante su vida, un recorrido que lo hace diferente, un camino marcado por las decisiones que tomamos, seguro que ninguno de nosotros ha hecho el mismo camino para llegar a donde estamos hoy, por eso hacer que los alumnos compartan sus ideas en pequeños grupos de personas diferentes hace que su futuro sea mejor, trabajando siempre con respeto e inclusión en el aula. 

Durante el inicio del curso, los alumnos quedan muy impactados al ver cómo se encuentran situados en clase, y hasta el primer mes no acaban de entender la finalidad de trabajar de esta manera, pero es cierto que al final del primer trimestre comprenden que el cambio de posición fomenta el rendimiento, actualmente pedagógicamente hablando estamos acostumbrados a un aula clásica donde los alumnos se sientan separados en pupitres o como mucho en parejas, en Monlau hace mucho tiempo tratamos que intentamos cambiar estas cosas, ¿porque cómo podemos aplicar nuevas metodologías si no somos capaces de cambiar la forma de distribuirnos en el aula? Es importante ser capaces de cambiar el entorno para poder adaptarse a las nuevas metodologías de trabajo.

Clara Martínez

Profesora del Ciclo Superior de Marketing y Publicidad